Detalles del coro y museo de Santo Domingo el Antiguo. Toledo (VI)
Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
Fuente:
“El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
Zoom Info
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
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“El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
Fuente:
“El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
Fuente:
“El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
Fuente:
“El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Detalles del coro y museo de Santo Domingo el Antiguo. Toledo (VI)
Sucesos como la invasión napoleónica, las desamortizaciones, la guerra civil y las penurias económicas sufridas por el convento a lo largo de los dos últimos siglos han acarreado que buena parte (la mayoría) de las piezas de orfebrería que llegó a albergar el monasterio se hayan perdido para siempre o se encuentren en paradero desconocido. Algunas han sobrevivido y, de ellas, la mayor parte están expuestas en el retrocoro. Ahí encontramos piezas como:
Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
Algunas notables esculturas.
Devocionarios, relicarios y estampas.
Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
Etc.
La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:
“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.
En el reverso dice:
“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.
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  • Un cáliz de plata sobredorada del s. XVI.
  • Un relicario de ébano del s. XVIII con reliquias procedentes del cementerio de San Calixto de Roma.
  • Un relicario de madera sobredorada con un pequeño Calvario y estampas de San Agustín y Santa Cecilia.
  • Algunas notables esculturas.
  • Devocionarios, relicarios y estampas.
  • Cinturón con amuletos colgantes para un Niño Jesús (s. XVIII).
  • Zapatitos de Niño Jesús en plata (S. XVII).
  • Etc.

La última foto de esta entrada, en cambio, pertenece a un documento situado en el coro, y referido a la fundación del monasterio. Se encontró en una pequeña cajita con un Agnus Dei y situada en el lugar donde estuvo la reja izquierda del coro (la que se retiró para poder acceder a la iglesia). En el anverso del pergamino, que es ovalado, recoge un texto, que viene a decir lo siguiente:

“Año de 1576 del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Se puso la primera piedra en la reedificación de esta iglesia y capilla mayor de Santo Domingo de Silos en esta ciudad de Toledo. Se labró la iglesia y capilla mayor toda de nuevo desde los fundamentos y se alargó más de lo que era antes el cuerpo de la capilla mayor. La mandó edificar de su hacienda para su enterramiento por su testamento la muy ilustre (y) cristiana Señora Doña María de Silva, portuguesa dama que fue de la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V. Se labró por orden de Don Diego de Castilla, Deán y Canónigo de Toledo, su albacea. El cual, para que la obra se acabase, ayudó con mucha parte de su hacienda, dejó al convento de este monasterio mucha renta, dotó la misa mayor, e instituyó además siete capellanías (para) que dijesen misa por su alma, e hizo en esta casa otras muchas buenas obras. Descanse en paz. Amen”.

En el reverso dice:

“Y al tiempo que pusieron las redes en esta iglesia, que fue en enero del año de 1579, (y que) también se hicieron a costa de su hacienda, quitando las que antes estaban, por no ser buenas, se puso en ellas esta memoria dentro de esta caja con este Agnus Dei”.

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  • “El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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  1. elmiradero ha publicado esto