Detalles del coro y museo de Santo Domingo el Antiguo. Toledo (I)
El coro luce un espectacular artesonado mudéjar, estilo que domina la estancia (el suelo y los muretes, uno y otros de azulejería toledana de arista del s. XVI se conservan prácticamente intactos). Una puerta plateresca, pero con decoración morisca, separa al coro del retrocoro.
El coro está dominado por un espectacular retablo, flanqueado en tiempos por dos rejas (“redes” se las llamaba en sus tiempos. Una fue retirada para facilitar el acceso a la iglesia).
El retablo es renacentista y está totalmente dorado. Dañado por un incendio pocos años después de su construcción, tuvo que ser arreglado. En su calle central hay un sagrario a modo de templete con tres pisos, con un Ecce Homo, un pelícano y sus polluelos simbolizando la Eucaristía, así como ángeles con atributos de la Pasión.
Más arriba aparece la Asunción y la Crucifixión con la Virgen y San Juan. Como remate hay un medallón ovalado con la imagen de Santo Domingo de Silos.
Las entrecalles albergan ocho hornacinas con imágenes, mientras que las calles laterales cuentan con diversas pinturas.
Tras el altar del coro está el comulgatorio, recubierto de azulejos renacentistas, reliquias y grabados de diversas épocas. Desgraciadamente, no pude hacer fotos de esta originalísima estancia al fundirse la bombilla allí existente.
Multitud de bellísimas lápidas a la entrada del coro (de pizarra unas, de mármol otras) nos recuerdan que éste fue el lugar de enterramiento tradicional de las abadesas. También hay lápidas (y enterramientos) procedentes de la iglesia antigua y correspondientes a diversos personajes de la nobleza y la realeza vinculados con el monasterio.
El el coro puede admirarse una piedad gótica sobre tabla de finales del s. XV. A sus lados hay dos pinturas murales al temple: una Oración del Huerto y un Cristo atado a la columna. Al restaurarse el conjunto aparecieron, bajo el óleo del s. XVI, las pinturas originales del s. XV.
Justo enfrente se encuentra la Virgen de la Paz. Su cabeza no es la original, ya que, durante una procesión, la imagen se cayó y la cabeza se rompió. Curiosamente, la cara original sí pudo salvarse y fue colocada en el retablo del coro, donde aún puede ser admirada. La Virgen cuenta con una corona imperial de plata con pedrería del s. XVII y un pectoral de plata del s. XVI. El conjunto, completado con azulejería, está enmarcado con decoración plateresca en yeso policromado.
Las paredes del coro muestran, en su parte más alta, restos de elaboradas y coloristas pinturas datadas en 1629.
Fuente:
- “El Convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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