Detalles de la iglesia del Convento de Santo Domingo el Antiguo. Toledo (II)
Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
Fuente:
“El convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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“El convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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“El convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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Además de los retablos diseñados por El Greco existen otros en el Convento de Santo Domingo el Antiguo. Así, por ejemplo, en la última de estas fotos puede verse uno pequeño con una rejita (la “rejerica”) que comunica la iglesia (concretamente el nuevo coro) con el pequeño y coqueto comulgatorio situado en el coro antiguo. Bajo ese pequeño retablito hay una mesa de altar del s. XVIII.
En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.
Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.
También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.
El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.
Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:
Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.
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En la capilla de los Gómara (o de doña María de Silva), situada frente a la puerta de entrada al templo, existe una bóveda con decoración pintada seguramente hacia 1630. Desgraciadamente, aunque se encuentra restaurada la pintura, buena parte de la misma se ha perdido con el paso de los siglos.

Hay en esa capilla un pequeño retablo plateresco rematado con un frontón triangular y en el que se representa a Cristo crucificado y a los dos ladrones. Es de fecha anterior a la propia iglesia.

También en esta capilla hay un lienzo representando la “Entrada de Jesús en Jerusalén”, tema que se ve de fondo mientras, en primer plano, dos caballeros contemplan una bellísima talla del Crucificado. La pintura es de Correa de Vivar o de su círculo, mientras que el crucifijo es de estilo gótico temprano. Como curiosidad, las monjas han llamado a este cristo tradicionalmente como “Cristo de la Victoria”, relacionándolo con la reconquista de Toledo por Alfonso VI e interpretando que el lienzo representa este hecho y no la entrada de Jesucristo en Jerusalén. Frente a este conjunto hay un lienzo tenebrista del s. XVII, del estilo de Orrente.

El gran escudo situado a los pies del templo, en el muro que lo separa del coro antiguo, es el de don Diego de Castilla, con sus armas y las de Zúñiga.

Hay otros cuatro retablos en la iglesia, situados justamente donde actualmente está el coro nuevo:

  • Lado de la epístola: retablo de los Alcocer, para el que fue pintado la Adoración de los Pastores, de El Greco, que hoy se encuentra en El Prado. A continuación, un retablo herreriano con un bello crucificado, completado con una pintura mural con la Virgen y San Juan, obra de José Jiénez Ángel.
  • Lado del evangelio: retablo con un lienzo barroco de Santa Magdalena de Pacis con San Agustín. El marco dorado que luce es anterior y posiblemente fue el de la Adoración de los Pastores de El Greco, ya que coinciden las dimensiones. El retablo contiguo muestra los escudos de los Huerta y es obra de Alonso Carbonell y en él hay una Anunciación de Eugenio Cajés fechado en 1620. En la parte inferior hay dos lienzos de Angelo Nardi: San Sebastián y La Porciúncula.

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  • “El convento de Santo Domingo el Antiguo en Toledo”, de Balbina Martínez Caviró. 1991.
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