Historia de los templos de España: los arzobispos toledanos (XII)

Don Bernardo y la conquista de Toledo

Fue arzobispo de Toledo desde 1086 hasta 1124.

Nació en Francia y era hijo de un caballero francés llamado Guillermo y de la señora Reimare, quienes terminaron sus días en la orden de San Benito.

En su juventud se dedicó a las armas, pero, tras una grave enfermedad, entró en el célebre monasterio de Cluny, en donde le recibió y dio el hábito el abad Hugo, que posteriormente sería canonizado.

Con el tiempo, Hugo envió a Bernardo a España a reformar el convento de Sahún. Fue muy bien recibido por Alfonso VI, por entonces ocupado en la reconquista de Toledo, y marchó con él y con la reina Doña Constanza a Sahún, llegando allí el viernes 8 de mayo de 1080, día de San Miguel.

Elegido abad por los monjes, fue nombrado por el propio Rey en presencia del cardenal Ricardo, Legado del Papa en la corte castellana, quien confirmó la elección. También estaban presente los monjes don Damalchio, más adelante arzobispo de Santiago, y don Diego, que sucedería más adelante a don Bernardo en la abadía.

En el verano siguiente fue al cerco de Toledo. Una vez allí, Alfonso VI le ordenó ir a Roma y entregar de su parte una serie de cartas al Papa. Bernardo, tras besar la mano a Alfonso VI emprendió el camino a la ciudad eterna. En las misivas rogaba el Rey al Santo Padre se sirviese consagrar como abad a don Bernardo, y tomar al monasterio de Sahún, llamado “de los Santos”, bajo su protección y amparo, con el fin de que nadie pudiese entrometerse en sus cosas, ni se admitiera por abad a nadie que no fuera el elegido canónicamente por la mayor y mejor parte de sus monjes. El Papa Gregorio VII le recibió en San Juan de Letrán con gran satisfacción, ya que Bernardo era monje de su misma orden y tenía fama de varón docto y de buenas costumbres. Reunidos, trataron diversos asuntos de importancia.

La estancia en Roma se prolongó tanto que Alfonso VI tuvo que escribir al Papa suplicándole que diese licencia a Bernardo para volver a España, ya que Sahún, como monasterio nuevo que era, necesitaba la presencia de su abad. El Papa accedió, dio su bendición a don Bernardo y éste volvió a España acompañado de un monje, sobrino suyo, llamado Pedro, al que él mismo había criado en Cluny, de donde había sido llevado a Roma por Gregorio VII cuando éste fue nombrado cardenal, y que después volvió a Sahún, de donde salió nombrado prior de la Santa Iglesia de Toledo, para convertirse más tarde a arcediano de la misma y, finalmente, obispo de Osma.

Trajo el abad una bula del Santo Padre, dada en diciembre de 1084, en la que otorgaba lo que el rey Alfonso le había suplicado.

Al pasar por Francia, visitó su antiguo monasterio de Cluny, siendo recibido por San Hugo. De allí viajó al encuentro de Alfonso VI y, posteriormente, marchó hacia Sahún, siendo allí recibido por la Reina, que estaba construyendo un palacio junto al monasterio debido a lo mucho que le gustaba aquel lugar.

Cercada y asediada Toledo por el hambre, la peste, y los asaltos de los sitiadores, se entregó a don Alfonso VI un domingo de 1085, día de San Urbano, bajo las siguientes capitulaciones:

“El rey Yaya podrá libremente salir de la ciudad y marchar a Valencia o a cualquier otro país que quiera, siguiéndole los moros que gusten hacerlo. Al rey de Castilla se le entregarán el Alcázar, puertas y puentes de la población y la Huerta del Rey. Los mahometanos que queden serán dueños de sus casas, heredades y demás hacienda; pagarán a Alfonso VI el mismo tributo que han venido dado a sus monarcas; podrán seguir en la religión y culto público del Islam, conservando para sus ritos la Mezquita Mayor; y serán regidos por un cadí de su ley”.

En 25 de mayo del mismo año hizo el monarca cristiano su entrada triunfal en Tolaitola, como llamaban los musulmanes a Toledo.

Habiendo Alfonso dado las disposiciones convenientes para tener asegurada bajo su cetro la ciudad, pensó en poner en ella un arzobispo, y que éste fuese don Bernardo, a quien le comunicó su deseo.

Continuará

Fuente:

  • “Historia de los templos de España”, de Gustavo Adolfo Bécquer y Juan de la Puerta Vizcaíno. 1857.

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