Gustavo Adolfo Bécquer: historiador y preso

Si por algo es conocido el célebre Gustavo Adolfo Bécquer es por sus leyendas, romanticismo puro de inspirada y fantasmal atmósfera, escaparate inspirado de una creatividad desbordante y talentosa que cultivó, incluso, la pintura, si bien optara finalmente más por la pluma que por el pincel, dejando la plasticidad pictórica a su hermano Valeriano. Fue su obra literaria diversa, fértil, y siempre fascinante, pero en esa diversidad no todas sus obras han gozado de la misma suerte, permaneciendo, por ejemplo, bastante desconocida su labor como historiador.
Fue durante el mismo año en que enfermó de tuberculosis y sufrió algunas de las decepciones más importantes de su vida cuando comenzó una importante obra cuyo objeto no era otro, ni menos ambicioso, que recoger la “Historia de los Templos de España”, en la que pretendía ofrecer, además, una completa descripción artística de los mismos. Como él mismo dejó escrito en su primer volumen: “La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un solo libro de la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito”.
Para nueva frustración suya, y nuestra también, sólo el primer tomo, dedicado a los templos de la ciudad de Toledo, e ilustrado por su hermano Valeriano, llegó a ver la luz. El hecho de quedar paralizado el proyecto y, por ende, inacabada la obra, limitó notablemente su difusión. En nada, pues, resulta extraño que desde aquel año 1857 hasta nuestros días el único volumen aparecido haya conocido tan solo unas pocas ediciones (la última en 2005, de la mano del editor toledano Antonio Pareja), normalmente de pocos, aunque cuidados, ejemplares, produciéndose el irremediable y previsible resultado: un gran desconocimiento de este trabajo, quizás el menos conocido de Bécquer y que cuenta con la peculiaridad de no ser una obra afrontada en solitario, sino un gran esfuerzo colectivo del que Gustavo Adolfo actuó como co-director y promotor, y que contó con el apoyo expreso de la mismísima reina Isabel II y de la jerarquía eclesiástica española.
Así pues, conservamos y conocemos el volumen toledano de su obra, el que describe la historia, tradiciones, leyendas y descripciones de los diferentes templos toledanos entonces existentes, tal y como los conoció. Y, dado que es un material poco conocido a la par que muy interesante, he creído conveniente utilizarlo para crear una serie de entradas que nos acerquen a esta importante y valiosa obra. No se trata de reproducir al detalle el texto de la obra (que abarca casi 400 páginas), sino de utilizarlo como fuente para la elaboración de contenidos para “El Miradero”, de forma que, con el lenguaje de nuestros días y sin perderse datos de interés por el camino, pueda ofreceros interesantes relatos de la Historia toledana y descripciones precisas de sus monumentos religiosos, tal como eran a mediados de 1857 y como los conocieron los hermanos Bécquer y sus colaboradores, y antes de que algunos de esos monumentos desaparecieran para siempre.
Como prólogo a esta serie de entradas, sirve perfectamente un fragmento del que su amigo Ramón Rodríguez Correa escribió en 1871, meses después de fallecer Bécquer, para los dos volúmenes de las “Obras completas (Leyendas y Cartas) de Gustavo Adolfo Bécquer”:
“…las idas y venidas a Toledo, donde vivió un año, y en donde estuvo tres días veinte antes de morir. Para él Toledo era sitio adorado de su inspiración; y la primera vez que con su hermano fue a visitarle, ocurrióles un suceso por demás extraño.
Una magnífica noche de luna decidieron ambos artistas contemplar su querida ciudad, bañada por la fantástica luz del tibio astro. Armado el pintor de lápices y el poeta-arquitecto de recuerdos, abandonaron la vetusta corte, y sobre arruinado muro entregáronse horas enteras a su charla artística, que puede el lector apreciar cuán interesante e instructiva sería leyendo los artículos sobre el Arte árabe en Toledo, La basílica de Santa Leocadia y La historia de San Juan de los Reyes, hecha por Gustavo en la magnífica obra que con el título de Historia de los Templos de España, comenzó a publicarse en Madrid por los años 57 y 58, bajo su dirección y propiedad; obra grandiosa, imaginada por él, y que, a haberse continuado, sería la mejor y más a propósito para hacer la crónica filosófica, artística y política de nuestra patria.
Hallábanse departiendo los hermanos, cuando acercose una pareja de Guardias civiles, que por aquellos días, sin duda, andaban a caza de malhechores vecinos. Algo oyeron de ábsides, de pechinas, de ojivas y otros términos a la cual más sospechosos y enrevesados, unido a disertaciones sobre el género plateresco de Berruguete y Juan Gúas, sobre el artificio de Juanelo, etc., y examinando el desaliño de los que tal hablaban, sus barbas luengas, sus exaltados modales, lo entrado de la hora, la soledad de aquellos lugares, y obedeciendo, sobre todo, a esa axiomática seguridad que tiene la policía de España para engañarse, dieronairados sobre aquellos pajarracos nocturnos, y a pesar de protestas y de no escuchadas explicaciones, fueron éstos a continuar sus escarceos artísticos a la dudosa y horripilante luz de un calabozo de la cárcel de Toledo. También el gobernador debía aguardar por aquellas cercanías la visita de temidos conspiradores, cuando, al amanecer, los delincuentes honrados continuaban en su mazmorra.
Supimos todo esto en la redacción de El Contemporáneo, al recibir una carta explicatoria de Gustavo; toda llena de dibujos representando los detalles de la pasión y muerte probable de ambos justos. La redacción en masa escribió a los equivocados carceleros, y, por fin, vimos entrar sanos y salvos los presos parodiando ante nosotros con palabras y lápices las famosas prisiones de Silvio Pellico. ¿Quién en aquellos ojos brillantes, risas estripitosas y sorprendentes facilidades para todo lo que era expresión de cualquier arte, hubiera podido predecir estéril e inoportuna muerte?”
Fuente:
- Junta de Andalucía
- “Obras completas (leyendas y cartas) de Gustavo Adolfo Bécquer”, de Ramón Rodríguez Correa. 1871.
- “Historia de los templos de España”, de Gustavo Adolfo Bécquer. 1857
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